Aunque estoy desarrollando mi cuarto año como docente, no puedo considerarme más que un neófito en la profesión. Como resalté en el punto anterior, desde mi punto de vista, la experiencia es la que realmente nos enseña a desenvolvernos en las diferentes situaciones que se nos presenten. Cada día en la docencia es un melón por abrir, aprendemos nuevas e inimaginables cosas que nos son de gran utilidad para mejorar nuestra labor docente.
Desde mi criterio, no podemos entender la Educación como una mera herramienta de transmisión de conocimientos y aprendizajes. Educar es mucho más que eso. Los educadores estamos obligados a posibilitar a los alumnos una educación integral, una educación que abarque todos los ámbitos de la persona. Debemos enseñarles a aprender a aprender.
Nuestra misión es formar personas para la sociedad futura, para que estos niños de hoy consigan desenvolverse de la mejor manera posible en la vida adulta del mañana. La formación académica es muy importante, pero en mi opinión es sustancialmente más importante formar personas. Por lo tanto, mi objetivo primordial siempre será el de educar para conseguir formar buenas personas. Pitágoras nos dejó una frase que resume mi pensamiento en este sentido: "Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres"
Algo que también adquiere para mí una importancia capital dentro de los docentes, y por tanto dentro de la docencia, es mantener la ilusión. Pienso que para desempeñar satisfactoriamente nuestra función, los profesores debemos mostrar siempre una actitud positiva, abierta y una tremenda ilusión por nuestra labor. Todos conocemos gente acomodada, que se cierra a los progresos y avances que permiten la evolución en la práctica docente. Esas personas que no tienen ningún interés en continuar formándose y reciclándose, lo cual, a parte de ser perjudicial para ellos, es totalmente pernicioso para los alumnos, muestran un decaimiento y una pérdida de ilusión tremendamente preocupante…
Mi intención es luchar cada día por superarme, por aprender nuevas cosas que me sirvan a desarrollar mejor mi trabajo, y por supuesto, a no perder la ilusión nunca. Sé que es muy fácil hablar de mantener la ilusión, cuando apenas estoy empezando a escribir los primeros renglones de mi historia como docente, pero creo que le pérdida de ilusión conlleva inevitablemente un deterioro y un empobrecimiento de cualquier labor, y una labor tan importante como la de educar no se puede permitir este lujo. Yo puedo comprometerme a renovar mi actitud positiva y mi ilusión por enseñar y educar día tras día.
Haciendo alusión a Olga Casanova y Lourdes Bazarra en el libro "Metodología y Habilidades Docentes", a parte de educar para ser buenas personas y renovar siempre la ilusión, hay otras características que considero muy importantes en un buen docente:
· AUTORIDAD.
· OPTIMISMO.
· COHERENCIA E INTEGRIDAD PERSONAL.
· PACIENCIA
· AUTOCONTROL.
· AMPLITUD DE MIRAS, CURIOSIDAD INTELECTUAL Y DISPOSICIÓN PARA SEGUIR APRENDIENDO.
· ESTABILIDAD EMOCIONAL.
· SENTIDO DE LA JUSTICIA.
· SABER ESCUCHAR.
· FACILIDAD PARA LA COMUNICACIÓN.
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