lunes, 13 de febrero de 2012

¿DÓNDE ESTOY? Qué características tiene el proyecto en el que estoy ahora desarrollando mi trabajo

Como ya mencioné en el primer apartado, actualmente me encuentro trabajando en el Colegio Amor de Dios de Alcorcón. Este colegio tiene una ideología religiosa y pertenece a la Congregación del Amor de Dios cuyo fundador y máximo exponente fue el Padre Usera.

Nuestra acción educativa, basada en el amor, tiene un estilo peculiar legado por el Fundador y asimilado por los miembros de la Congregación, que se hace presente en los propios Centros a través del:

• Espíritu de trabajo y de superación.

• Trato sencillo y acogedor que facilita la convivencia y el ambiente de familia.

• Alegría que nace de hacer el bien.

• Sentido de trascendencia en el quehacer de cada día.

Desde el Colegio “Amor de Dios” de Alcorcón se tiene como objetivo: orientar toda su actividad a despertar y estimular el desarrollo integral y armónico de la persona como agente de su propio crecimiento, en sus dimensiones: individual, social y cristiana. Para ello las personas que trabajamos aquí pretendemos:

1. En la dimensión individual:

· Educar en la libertad de modo que el alumno llegue a actuar conscientemente y a tomar decisiones responsables;

· Promover el equilibrio afectivo, madurez y verdadero dominio de sí, para que, con criterios propios y firmes, la persona dé constancia a sus opciones;

· Cultivar el espíritu crítico y creativo que permita al alumno enfrentarse flexiblemente con las situaciones de cambio sin perder los valores permanentes;

· Hacer que la persona adquiera hábitos de trabajo que la capaciten para el ejercicio eficiente de una actividad profesional.

2. En la dimensión social:

· Promover el sentido de la justicia;

· Desarrollar la capacidad de intercomunicación y participación;

· Fomentar la solidaridad y colaboración con todos los hombres, especialmente con los más necesitados.

3. En la dimensión cristiana:

· Iniciar gradualmente al alumno en el misterio de la salvación;

· Ayudarle a que se abra al don de la fe, de modo que pueda llegar libre y conscientemente a una opción cristiana;

· Tender a que las relaciones interpersonales tengan como dinámica fundamental un amor cristiano realista;

· Hacer que el alumno se integre progresivamente y según su capacidad como miembro activo de la comunidad cristiana.

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